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Cine para psicólogos: "Sin amor" de Andrey Zvyagintsev

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"¿Cómo ha podido ocurrir esto? Antes me hablabas de amor... y todo se ha vuelto dolor y decepción".
Sin amor (2017)

En realidad no tenía planeado escribir sobre esta película, pero el día del trabajo en mi país me obligó a buscar opciones para no aburrirme en casa, así que fui con mi novio y un amigo a la Cineteca de la ciudad. Había una lista interesante de películas que podíamos ver, pero nuestras dos primeras opciones tenían las butacas agotadas. Recordé entonces que en una de mis últimas clases de la maestría, unos compañeros comentaron algo sobre una película llamada "Sin amor", exhibida en la Cineteca. Pregunté por los asientos libres y encontramos lugares cómodos. 

Sin amor (Loveless) es un filme ruso de 2017 que estuvo nominado como mejor película de habla no inglesa en los premios de la Academia del año en curso. Es una creación de un cineasta llamado Andrey Zvyagintsev (he hecho copy-paste de su nombre pues es difícil de pronunciar y de escribir también). Este actor y director ruso es una novedad para mí, pues no recuerdo conocer su trabajo previamente. 


Gritar en silencio, con el alma

Y es que desde el comienzo, Sin amor, tiene un efecto impactante, incluso desagradable con respecto a los personajes; un matrimonio hecho pedazos, del que no queda mas que odio, rencor y destrucción. Pero pareciera que es tanto el dolor que ha impactado a esta ex-pareja que se ha fabricado una especie de veneno terrible que ahora afecta al hijo que ambos concibieron 12 años atrás. Y no es cualquier veneno, es uno muy hostil que se cuela en la mente de Alexey, el niño que protagoniza la historia con su ausencia. 

Uno tiene la sensación de querer meterse a la pantalla y gritarle a los padres: ¿¡Pero qué están haciendo!? Porque se nota la falta de cariño, de empatía, de amor hacia el hijo que no hace más que ser un pobre niño enclenque que llora todo el tiempo y se descompone cuando escucha que sus padres se quieren deshacer de él, cuando siente que para ninguno él es importante. Tiene escenas desgarradoras y profundas que ponen la piel de gallina a cualquiera. Uno se pregunta sobre la monstruosidad humana cuando conoce a seres, a padres, crueles, despiadados, que quizá no debieron ser nunca padres. 



"Zvyagintsev desarrolla magistralmente el misterio construyendo un apasionante,aunque extenuante, retrato".
Steve Pond (The Wrap)

Lo psicoanalítico 

En el transcurso de la historia, resulta que el niño protagonista desaparece y se desata una búsqueda que, a su vez, desata un cúmulo de emociones angustiantes y dolorosas. No se trata solamente de la sensación de pérdida que cae encima de los padres, sino de la sensación de fracaso, de derrota, de haberse dado cuenta de que destruyeron literalmente a su hijo. 

En realidad no se puede esperar mucho de la madre del niño, quien tiene una madre agresiva, destructiva y terrible; no tuvo muchos buenos recursos por parte de su madre, ahora ella no puede darle buenas cosas a su hijo, al contrario, parece que lo que puede dar está contaminado, lleno de ira. Por otra parte, el padre es un hombre inestable, que va por la vida embarazando mujeres, intentando quedarse en un lugar pero fracasando en cada intento; es un hombre soso, insípido, incluso aburrido y con un sinsabor que asquea. Ninguno de los padres, ni la abuela del niño, pueden darle algo que le ayude a sobrevivir a los tormentos de la vida. 

La psicoanalista Melanie Klein diría quizás que el mundo interno de este niño-adolescente está plagado de objetos malos, destructivos, envenenados que lo persiguen desde el interior para hacerle daño y borrarlo del mapa, pues no ha sido capaz de crear o recibir objetos buenos que construyan y le ayuden a salvarse a sí mismo. Sigmund Freud tal vez diría que este pequeñín vive una angustia tormentosa, una especie de culpa, que se genera a partir de la separación destructiva de los padres; en lo inconsciente él se vive como el destructor de la pareja, el causante de tan terrible fragmentación. Donald Winnicott, por otro lado, diría que la madre real de este niño no ha sido suficientemente buena y ha generado un detenimiento en el desarrollo del self, ha sido una madre ausente, fría, distante y con una ansiedad predominante. Cualquier psicoanalista diría que el pronóstico de tratamiento de el joven Alexey es muy borroso, negativo. 


"Un despiadado reflejo de una sociedad moralmente enferma... una cinta impecable en su pudorosa exhibición de todo lo impúdico. No diremos obra maestra, pero casi".
Luis Martínez (Diario El Mundo)

Sin amor, enfermo

Freud no se cansó de repetir a lo largo de su teoría que el amor es la cura ideal, que sin amor el ser humano caerá enfermo, que toda la patología mental tiene que ver con esto. Y justamente es lo que Loveless nos muestra; un mundo carente de afecto, de cariño, de amor, que se desmorona, se infecta e intoxica. La falta de amor, la falta de esa chispa en donde uno puede sentir que el otro es importante, que es parte de nuestras vidas, que es merecedor de nuestro sentimientos, es un motivo para el caos y una vida que se arruina más cada día. 

Las enfermedades del alma, aquellas que el psicoanálisis considera las menos graves, tienen que ver con lidiar con los problemas del amor, con las frustraciones, con el entender que no se puede tener todo, ni en el momento que uno quisiera, con las separaciones y todo con lo que lidiamos día a día la mayoría de las personas. Pero hay una vertiente grave dentro de la enfermedad mental, una que tiene que ver con haber recibido nada de amor o un amor desviado, torcido, infectado y enfermo. Más valdría entonces amar y sufrir por amor, vivir las penas que a veces éste nos causa, que caminar un sendero vacío, privado del combustible más sano, en donde se tenga que hacer uso de otros combustibles que con el tiempo nos enfermarán, nos destruirán. 

Vayan a verla, lectores míos, quizá así entiendan mucho mejor todo lo que aquí he escrito. Una joya para la comunidad psicológica y psicoterapeutica.  






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