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De tinta negra

"Pero qué curioso es fantasear,
y más curioso es convertir
la fantasía en realidad."
Mane



Llegué a casa y me senté en el sillón de la estancia. No encendí las luces, preferí que la luz del exterior se colara entre mis persianas. Era media noche. Las luces iban y venían con los automóviles. Me hundí en una oscuridad absoluta al cerrar los ojos. Estaba cansado, pero no de mi día ajetreado, más bien de pensar. ¡Dios, pero qué cansado es pensar en un asunto en particular! Se nos va la energía en una cosa u otra, y de pronto, como si una magia negra se apoderara de nosotros y convirtiera lo mental en físico, nos comienza a doler el cuello, la espalda, la cabeza.

Me adentré en mi habitación, me senté en mi escritorio y tomé una de mis libretas. Comencé a escribir, ¡qué otra cosa haría yo sino escribir!

Negra esta tinta como la noche rota por las farolas de los alumbrados públicos y los autos en las calles. Negra la tinta como el monstruo que se pasea entre las sombras de mi habitación. Me habla a mis espaldas, respira hondo muy cerca de mi oído derecho. No lo conozco, simplemente sé que existe. Alguna vez me pareció ver que algo se movía cuando apagué la luz del baño, una madrugada que me levanté a orinar. 

¡Pero qué negro pinta esta pluma! Es perfecta para escribir cuentos de terror; se necesita mucho negro para escribir terror. Supongo que si lo hiciera en este momento el monstruo que ronda mi casa me ayudaría un poco. Supongo también que no logro verlo porque es negro, como las sombras, como la ausencia de luz, como la tinta de esta pluma. 

Pero creo que hay algo más negro, y creo también que es lo que el monstruo misterioso me susurra todo el tiempo: "negra es tu alma". Quizá sí, pero no porque sea una mala persona, o bueno, no lo sé; creo que mi alma es negra porque está hecha de tinta, como la de esta pluma, y es desde donde nacen las ideas y las letras que llevo al papel y a la pantalla de la computadora. Mi alma es negra porque está hecha de tinta. Mi sangre es negra porque, en realidad, no es sangre, es tinta, tinta negra. 

Llevo demasiado tiempo sin saber lo que es vivir, si es que se le puede llamar "vivir", sin escribir. Pienso que escribo siempre, incluso cuando no escribo, escribo en mis pensamientos y también mientras duermo, en mis sueños. Por supuesto, he soñado que escribo; en papel, en piedra, en mi piel, en la piel de otros, con sangre, con tinta, con agua, con arena, en madera, en el aire, en las estrellas, en el fuego, en la luna, en las hojas de los árboles, en mis ojos he escrito también. Escribo siempre, incluso escribo sobre los ojos de cada lector en este preciso momento, en sus recuerdos, en sus memorias quedarán mis letras impresas para siempre. 

Descansé la mano y solté la pluma. Tenía hambre, apagué la lámpara en mi escritorio y me quedé a oscuras. Ahí estaba, lo sentía, frente a mí, el monstruo aquel hecho de sombras, hecho de negrura, quizás hecho de un pedazo de mi alma, de mi alma hecha de tinta negra. 


Twitter & Instagram: @tintademane
Tumblr: manelander (La tinta de Mane)

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