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Brooklyn y su dulce romanticismo

“Sentirás tanta nostalgia que te querrás morir, 
y no hay nada que puedas hacer al respecto, 
salvo aguantar. Pero lo harás, y no te matará. 
Y un día saldrá el sol. Quizá no lo notes de
inmediato, pero será esa sensación. Y luego
te darás cuenta de que estás pensando en 
algo más, en alguien que no tiene ninguna
conexión con el pasado. Alguien que es 
sólo tuyo. Y te darás cuenta de que aquí es
donde está tu vida.”
"Brooklyn" (2015)

Mis queridísimos lectores, al fin he podido sentarme a escribir sobre esta encantadora película que, continuando con lo mejor que he visto en el año, ha estado aguardando en mi lista de entradas para el blog desde principios de año, después de verla participar dignamente en las nominadas al Oscar como mejor largometraje. Particularmente, Brooklyn se encuentra en mis tres primeros lugares de la lista de nominadas; es mi tercera favorita después de Room y The Revenant, increíblemente arriba de la gran triunfadora Spotlight, y ahora les explicaré el porqué. 

"Desorbitada y dulcemente nostálgica, Brookyn lleva el melodrama a un nuevo nivel de tranquilizadora simplicidad con una transparencia emocional".
(Washington Post)

Brooklyn está basada en la novela homónima del escritor irlandés Colm Tóibín; la historia trata de un fragmento de la vida de Eilis Lacey (Saoirse Ronan) en la década de 1950. La historia cambia de escenario en varios momentos, pues comienza en Irlanda y, por cuestiones de la vida, nuestra protagonista deberá dejar su país y a su familia para buscar una mejor vida en Estados Unidos, en Brooklyn, Nueva York, para ser exactos. La joven Eilis conocerá la libertad y probará, encantadoramente, las mieles del enamoramiento. Por azares del destino, ese que llega a ser cruel, Eilis deberá volver a Irlanda y encargarse de su madre, una mujer depresiva con un moralismo arraigado y conservador que intentará hacer que su hija se quede nuevamente en casa; pero existirá un gran inconveniente, Eilis estará atada a Brooklyn a través de ese lazo invisible y casi indestructible llamado amor. 

"Si tú anhelas hacer un viaje sentimental, Brooklyn es el destino perfecto".
(Austin Chronicle)

Existe una dualidad en Brooklyn que es el motivo que me hace colocarla en un lugar tan importante; se trata de este proceso de cambio por el que pasamos casi todos los seres humanos, este gradiente de matices sorprendente. Irse de casa con la nostalgia atorada en las entrañas, en busca de motivos para crear una vida independiente, con una resistencia impresionante a crear algo nuevo, a crear nuestro propio camino, y después ¡bam! los motivos llegan sin darnos cuenta y las ganas de retornar a nuestro pasado se desvanecen, y entonces descubrimos que nuestro hogar ya no está lejos, está ahí, en ese lugar nuevo, con esas nuevas personas. Irse y querer volver, aguantar, y después, mágicamente, querer quedarse. 

El filme tiene este tinte que me gusta encontrar en películas de este género; se trata de ese color pastel con el que tiñen los postres en las tiendas de repostería y café. Brooklyn nos hace sentir la nostalgia del "dejar atrás" para construir algo nuevo y mejor, y después, nos hace sentir el cambio brusco de haber dejado atrás todo y no querer dejar atrás lo nuevo, qué interesante, ¿no creen? 

"Brooklyn nos agarra, nos sujeta y nos mueve a su gusto. Emocionalmente, asesina".
(Wall Street Journal)

Podemos ver a una muy bien plantada Saoirse Ronan, que nos ha sorprendido con este toque que nos recuerda a las actrices de antaño en una época que rebasa lo mágico y lo romántico; nos lleva de la mano por los caminos de la nostalgia, la melancolía, el enamoramiento y el duelo. Con un elenco que lo transforma todo en emociones, Brooklyn es una obra de arte que no pueden perderse, mis lectores queridos, sobre todo aquellos que gustan tanto del cine como yo. Con un guión de Nick Hornby y bajo la magnífica dirección de John Crowley, Brooklyn obtuvo tres nominaciones en los premios de la academia del año en curso (mejor película, mejor actriz y mejor guión adaptado); esperemos que pronto una película de este género se lleve la estatuilla y que nuestra querida Saoirse Ronan logre alcanzar mayor éxito con nuevas actuaciones que nos dejen enganchados, tal y como lo hizo con la dulce Eilis Lacey. 





(NOTA IMPORTANTE: Estimados lectores, atendiendo un poco más mi pasión por la escritura y por mi profesión: la psicología, he decidido atender peticiones para hablar sobre temas de los que a ustedes les gustaría que yo escribiera o diera mi opinión. Con gusto atenderé sus sugerencias y peticiones en la medida de mis posibilidades; de la misma forma si desean recibir algún consejo pueden escribirme al mail: mane.landerpi@gmail.com o si no es necesaria la privacidad o el anonimato entonces pueden dejarme todo en los comentarios de cualquiera de mis textos. Saludos y gracias por su amable atención.)

Twitter & Instagram: @tintademane





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