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En mí

"Me encontré en una parte muy oscura
de mi interior, después de buscarme 
durante mucho tiempo, pude 
encontrarme. Lo que sucedió...
no me lo esperaba."
Manelander



- ¿Qué quieres? -dijo desde las sombras-. Entiende que no puedes contra esto. 

Estaba en una parte muy oscura, llegaba poca luz y olía a humedad. Escuchaba de repente el sonido de un goteo y sentía debajo de mis zapatos algo viscoso, seguramente era lodo. 

-Por favor, acércate -le pedí con miedo. 

-Jajaja -se carcajeó diabólicamente-. Eres imbécil, ¿verdad? 

-Necesitamos hablar -insistí. 

-Llevas años sin hablar conmigo, ¡largo! -gritó con una voz gruesa que mutaba, como esa que le ponen a los poseídos en las películas de terror. 

Sentí como si comenzara a moverse alrededor mío, arriba, entre cada esquina, entre cada rincón, como si se tratara de algún insecto con alas. Me dio miedo, sentí escalofríos y por un momento pensé que saldría corriendo en cualquier segundo, pero no, me quedé a enfrentarlo. Dejé de escuchar el ruido aquél, ese ruido que viene del silencio que se rompe al cortar el aire con el paso de alguien o de algo. Sentí como se acercaba a mí lentamente, haciendo ruido con sus pisadas; me tomó con su huesuda mano por el cuello y me apretó con fuerza. Su temperatura era muy baja, estaba frío como un muerto, como un cadáver; y no lo dudaba, era un ente sin alma desde hacía mucho tiempo. 

-Suél... -le ordené con la voz entrecortada-. Suéltame. 

Me soltó el cuello y soltó una carcajada. -Por favor, eres patético. Después de tu abandono te atreves a venir aquí a querer "intentar" algo. 

-Nunca es tarde.

- ¡JAJA! Pero si ahí tienes a tu familia y a su excesivo amor, no me necesitas, deberías irte y seguir atendiendo las necesidades de tu madre y de tu padre; siempre ha sido así, ¡ve, anda! ¡no te detengas!

- ¡Basta! Entiende, ahora estoy aquí y vamos a resolverlo, te guste o no. 

-No, no haremos nada, ¡vete ya! 


-No me iré, y si lo hago volveré una y otra vez hasta arreglar las cosas contigo. 

-Ve al trabajo, querido, ahí hay más demanda de tu atención o ya sé, mejor aún, a tus "parejas". Los últimos años es la cosa a la que más atención le has puesto; a todos ellos. Siempre queriendo hacerlo todo para que no te dejen y olvidándote de ti mismo. ¡Das vergüenza! -volvió a gritar con furia. 

-Eso era antes, ahora me he dado cuenta de que... 

- ¿De que debes ponerme atención? -preguntó con recelo mientras se colocaba debajo de un pequeñito rayo de luz que se colaba por una grieta. Fue suficiente para verle el rostro demacrado. El paso del tiempo y mi abandono lo habían casi matado, lo habían enfermado. Era mi rostro pero con muchos kilos menos, la piel pálida, el cabello enmarañado y sucio. Era yo mismo pero desde el interior, descuidado, neurótico, enojado, y con justa razón, porque había decidido atender a otros en vez de atenderme a mí mismo-. Doy miedo, ¿verdad? 

-No... -mentí y sonrió dejando ver los podridos dientes. 

-Nunca has sido bueno mintiendo -dijo con voz queda. 

-Por favor, déjame ayudarte. 

-Nadie puede ayudarme.

-Nadie excepto yo. 

-Tú eres yo, así que no sirve de nada. 

-Con mucha más razón, sirve de mucho. -Se movió de la luz y volvió a las sombras. Escuchaba su respiración y sus pasos en el suelo lodoso. 

-Vete... vuelve otro día, hoy estoy muy cansado -dijo con toda la calma que pudo permitirle su enojo. 

Me fui de ahí y volví a la consulta de mi terapeuta. Ella me veía con seriedad, con la cabeza ladeada y las manos sobre sus piernas. 

- ¿Cómo te sientes? -preguntó mientras fruncía el entrecejo. 

-Raro. 

-Por supuesto -asintió-. Siempre es raro encontrarse, eso es algo que las personas no hacen casi nunca. 

Continuará...

(NOTA IMPORTANTE: Estimados lectores, atendiendo un poco más mi pasión por la escritura y por mi profesión: la psicología, he decidido atender peticiones para hablar sobre temas de los que a ustedes les gustaría que yo escribiera o diera mi opinión. Con gusto atenderé sus sugerencias y peticiones en la medida de mis posibilidades; de la misma forma si desean recibir algún consejo pueden escribirme al mail: mane.landerpi@gmail.com o si no es necesaria la privacidad o el anonimato entonces pueden dejarme todo en los comentarios de cualquiera de mis textos. Saludos y gracias por su amable atención.)

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Más textos:
"Freeheld, no sin ella"
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