Ir al contenido principal

4. Melancolía: Soledad acompañada

Lee el capítulo anterior de esta historia AQUÍ

El viento no había cesado ni un poco, los árboles seguían sacudiéndose en el exterior de una manera casi melodiosa a la que los oídos de Andrea ya comenzaban a acostumbrarse, incluso le gustaba escuchar el sonido de las hojas y las ramas revolverse y golpearse entre ellas. Había pensado mucho en aquel chico que le había preparado el desayuno. Por un momento se había olvidado de Emilio, se había olvidado de todo el dolor que le había causado y de la pena de tener que lidiar con los pedazos de su corazón roto a partir del momento en el que el amor de su vida la había traicionado. Por un par de horas Andrea sintió que pudo respirar, que pudo descansar de aquel pesar insoportable que no la dejaba vivir; su cuerpo se nutrió de algo más que vino, café y ansiolíticos. Se sintió acompañada, a pesar de continuar con un vacío en las entrañas, se sintió acobijada por un tiempo suficiente, pues tenía la idea de que cuando perdemos algo y un dolor tan grande nos inunda debemos pasar tiempo en soledad, tiempo que nos servirá para reconstruirnos por dentro, para reestructurarnos, para componer aquello que está roto. 

-Deberías considerar comer por lo menos dos veces al día -aconsejó el apuesto joven mientras le servía los hot cakes en un plato. 

-Últimamente no me da apetito -respondió desde una de las sillas del pequeño comedor-. No entiendo por qué mis tíos no me informaron sobre ti. 

-Ni yo entiendo por qué no me informaron sobre ti, ni sobre su viaje al extranjero. 

-Debieron olvidarlo. Estaban muy emocionados por conocer Europa. 

-Por cierto... ¿cómo se llama? -preguntó él al tiempo que derramaba miel sobre su desayuno. 

-Andrea. 

-Lindo nombre -halagó y Andrea lo observó con expresión perezosa. 

-¿Emiliano, no? 

-Así es... 

-Pésimo nombre -añadió ella, refiriéndose obviamente al parecido entre el nombre del recién llegado y el de su ex. 

-Lo lamento, así se llama mi abuelo, doña sinceridad sin censura -Andrea lo vio con vergüenza y se le enrojecieron las mejillas. 

-No, yo lo lamento. Mi ex prometido se llama Emilio. 

-¡Oh! -se asombró y emitió una ligera sonrisa que hacía que esos huecos en las mejillas dibujaran cierta perfección en su rostro-. Ahora lo entiendo todo. 

Andrea se sintió apenada así que cambió el rumbo de la conversación; comenzaron a platicar sobre hot cakes, después sobre los tíos de Andrea y luego sobre la familia de Emiliano. Por un instante Andrea se sintió vacía pero acompañada. Recordaba el desayuno frente a la chimenea con una taza de té caliente, se sentía mejor después de haber tenido una comida saludable, o quizá no había sido tanto la comida. Sonrió de repente ante el recuerdo de su mañana acompañada, por primera vez, después de muchos días y algo en su interior se sorprendió tanto que puso cara de seriedad, como si hubiese sido sorprendida haciendo alguna travesura.

Sígueme en Facebook AQUÍ
Twitter & Instagram: @tintademane
Tumblr: manelander ("La Tinta De Mane")



Comentarios

Entradas populares de este blog

Sacher-Masoch, la Venus y el masoquismo

---
"Esa es la moraleja: el que se deja dar de latigazos, es porque los merece". 
La Venus de las pieles
(Leopold von Sacher-Masoch)

Acabo de hacer lectura de este magnífico libro, escrito por aquel que diera impulso al término masoquismo, haciendo honor a su nombre. Es mucho lo que podría escribir sobre esta historia llena de vejación y maltrato, pero a la vez de amor y romance. Y es que Sacher-Masoch ha tomado parte de su personalidad, y de su historia misma, para elaborar esta perturbadora escena literaria. 

Masoquismo y psicoanálisis
Y es que en la práctica psicoanalítica, en la psicología en general y en el dialogo cotidiano, podemos escuchar frecuentemente la palabra masoquismo. El término hace referencia al acto perverso de disfrutar del dolor propio, del que otro o uno mismo puede proporcionar. Aquí será importante hacer una distinción, pues el dolor puede ir desde lo físico hasta lo psicológico; humillaciones de todo tipo en donde el Yo del sujeto se siente doblegado, m…

Cine para psicólogos: Misery de Stephen King

"La verdad no es realmente más
extraña que la ficción, digan lo
que digan."
Misery


Bueno, pues ha tocado el turno de hablar sobre esta gran película del cine de terror; un género bastante curioso que logra sorprendernos en ciertos momentos con obras de arte como esta. Misery es una de mis películas favoritas, debo confesar, pues aunque adoro el cine de terror, esta película en especial combina perfectamente dos de mis pasiones: el cine y las letras. No quisiera profundizar mucho en la sinopsis del filme; estoy seguro de que la mayoría sabrá que se trata de una brillante adaptación del libro homónimo Misery, del maestro del terror: Stephen King. No he tenido la oportunidad de leer aún la novela, pero estoy seguro de que cuando lo haga me llevaré un sabor de boca igual o mejor que cuando vi su adaptación a la pantalla grande. 
Misery logra atraparte a través de la tensión, de esa que te ata de principio a fin con una buena historia.
Misery nos relata la historia de Paul Sheldon (Ja…

Escribí una novela, ¿quieres leerla?

---
Queridos lectores, sé que ahora no dedico tanto tiempo a mi blog. He dejado de escribir con la frecuencia con la que antes lo hacía y eso me entristece en cierto sentido. Las ocupaciones han ido en aumento. Como algunos saben soy un psicoanalista joven, en formación, y con el tiempo mi profesión me ha demandado energía y momentos. Esa es la razón más importante por la cual he disminuido la entradas en mi blog. Pero bueno, no es un pretexto suficiente. En realidad no he dejado de escribir ni un solo día, sólo que no lo hago en el blog. 

Como lo dice el título de esta entrada, he escrito una novela. En realidad comencé a escribirla en 2013 y la concluí en 2016, pero estas últimas semanas he estado arreglándolo todo para poder publicarla y que ustedes puedan leerla y quizás disfrutarla tanto como yo lo he hecho al escribirla.
Escribo este blog como una "noticia", algo informativo que les comunico con mucha alegría. No puedo darles muchos detalles de la historia, pero creo q…