Ir al contenido principal

Alocución al enamoramiento

"Ya no me reconozco, me siento perdido; 
lo que antes era ha dejado de ser y
todo lo que no fue ahora es..."

Manelander


He dejado de pensar como pensaba antes, y eso ya es decir demasiado. He dejado de actuar como actuaba antes y eso, eso es más que demasiado, es casi milagroso, mágico. Aquí, mientras escucho la luna de miel de Lana o siento la gravedad de Sara, me descompongo y me vuelvo a componer, me desarmo y me vuelvo a armar, intentando encontrar una solución a este sentir que no puedo controlar. Es un manojo de emociones que conocí alguna vez pero que me fueron arrebatadas, mis mariposas murieron y sus cadáveres se hicieron polvo en mis entrañas, las vomité en forma de soledad y resentimiento, en forma de excesos y enfermedades, enfermedades de la mente, del corazón, del alma. El mundo se ha pintado de algo distinto, algo que no puedo entender del todo, porque... ¿lo saben, verdad? el afecto se disfraza de sinsentido, de una ilógica forma que te seduce, te hipnotiza para llevarte a una oscuridad desconocida, lúgubre, de la cual, tengo el presentimiento, saldré casi destruido, incluso incompleto, golpeado, deshecho. No me sorprendería, no me sorprendería nada terminar de nuevo como al principio. Es el rechazo a lo que puedes entregar lo que te vuelve loco, lo que te enferma y te lleva a la desesperación más cruel e impaciente. Tanto que dar y no saber si alguien está dispuesto a recibirlo, a recibir todo lo bueno, todo eso por lo que has trabajado prácticamente toda tu vida; estar mejor contigo mismo para que, el día que encuentres a ese alguien, 
puedas hacerlo bien, de la mejor manera, de una manera suave y calmada que cure las heridas del otro sin que se de cuenta, que alivie sus penas sin que esa sea la intención principal, porque lo sabes, sé que lo sabes, que estar bien contigo mismo hará que el otro, ese otro que decida quedarse a tu lado sane, sane de todas las formas posibles sin importar que tan profunda sea la herida, el dolor, el sufrimiento o la infección que haya corrompido su espíritu. 
-¡Déjame tenerte. Tenerte de todas las maneras posibles e imposibles -pienso de repente. Me frustro, me quedo parado sin hacer nada porque no sé si hacerlo todo sea lo que quieras que haga. Me guardo en mis adentros, me contengo, contengo toda la fuerza de mi cura, de mi paz, de mi magia, porque también pienso si te la mereces en verdad, si mereces ese conjuro que puedo usar para hacerte feliz. 
"No sé" se ha convertido en mi par de palabras favoritas últimamente, con una constante que me preocupa, porque no saber es terrible y porque aún no he llegado al punto crítico que me hará tomar una decisión irrefutable. "No sé", no sé que es el amor, no lo conozco, lo he olvidado, lo abandoné hace mucho tiempo cuando las grietas aparecieron en las paredes de mi corazón y mi alma se volvió gris y marchita. No sé cómo amar a alguien que no tenga un lazo antiguo conmigo, no sé cómo amar a los nuevos, a los diferentes, a los que me rondan. No lo sé, quizá nunca sepa cómo, y lo hablo y lo pienso y lo escribo, demasiado, pero no es suficiente, porque necesito actuar, es imperante, es urgente.

Vil enamoramiento, que te enceguece, que te idiotiza, que te descontrola, te inhibe, te humilla, te obliga a partirte en muchos pedazos; los miedos te inundan, te hacen sentir que quizá no seas suficiente, pero al mismo tiempo te impulsan a demostrar todo lo contrario. Los fantasmas de las vidas de ambos que nos persiguen y nos acosan, y no dejan que las heridas cierren; son villanos, crueles y destructivos que no permiten que se escriba una historia de dos, de dos que son nuevos, que pueden empezar de cero. Y podría luchar sin hacerlo, podría el amor que despiertes en mí destruir cualquier cosa que se interponga entre los dos, podría tal vez, pero no lo sé, necesito una chispa que me encienda, que me invoque para ser más grande que cualquier antagonista, más fuerte que cualquier recuerdo, más inteligente que cualquier artimaña, más todo para refutar lo cruel, lo innecesario, lo enfermo, lo amargo, lo que no debería estar.

Decisiones, decisiones, esas que se toman de la mano de la locura que viene con el enamoramiento, con la estupidez del sentir más y pensar menos. Decisiones, decisiones que me atormentan por dentro, que me exigen respuestas y respuestas que me exigen energía y energía que me exige algo de otro, de otro que me aliente, me inspire. Bienvenido... lo que sea que seas, lidiaré contigo hasta el final, lo he decidido ya, llegar hasta las últimas consecuencias, sin importar si me destruyes o me reconstruyes, lo haré porque necesito una batalla de estas en mi vida para poder avanzar, para crecer, para vivir.

Sígueme en Facebook AQUÍ

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Cine para psicólogos: ¡madre! de Darren Aronofsky

You give and you give and you give... and it's never enough! 
Volvemos después de mucho tiempo a su gustada sección Cine para psicólogos. Antes que nada he de confesarles, mis queridos lectores, que el tiempo se ha vuelto algo valioso para mí y sentarme a escribir una opinión sobre una película como esta me demanda varias horas. Al fin he podido prepararme un café y comenzar a plasmar mis comentarios sobre mother!
Comenzaré diciendo que, como muchos de ustedes habrán leído tiempo atrás en mi blog, Darren Aronofsky logró crear mi película favorita de todos los tiempos: El cisne negro. Y  es que debido a mi formación como psicoanalista ustedes entenderán mi fascinación por este tipo de películas con contenidos fuertemente psicológicos. ¡madre! me ha cautivado por completo, aunque no ha logrado superar la admiración que sigo teniendo por Black Swan. 
mother! Una carga simbólica pesada para el psiquismo.  Miren, no he leído mucho al respecto, ni siquiera me he enterado de la vida de Dar…

Celos y otras torturas mentales

Psicoterapia psicoanalítica  Ciudad de México - Col. Roma Norte Tel: ‭(55) 3275 1330‬  Psic. Manuel Landeros 
Como ya he escrito al respecto, antes en otros textos de mi blog, los celos siempre han sido un asunto importante tanto en la consulta psicológica como en la vida cotidiana de muchas personas. Puedo considerar a los celos, desde mi observación clínica, como una tortura a la que muchas personas se someten constantemente. 
Sigmund Freud, en su obra psicoanalítica, menciona que los celos pueden tomar distintos caminos y que están relacionados con la rivalidad; ¿qué tiene aquel o aquella que no tenga yo? Más allá del miedo a ser abandonados, se trata de un miedo profundo a no tener o no poseer algo que otro sí, miedo a ser “insuficientes” o a sentirnos “incompletos”. Freud decía que los celos pueden ser proyectados, es decir, que quien en realidad tiene deseos (inconscientemente) de ser infiel es quien siente los celos, pero la culpa que ello  genera es tan grande que defensivamente c…

Marilyn Monroe y su misterioso paso por el psicoanálisis

---
"Hollywood es un lugar en el que tendrás que pagar mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma."
Marilyn Monroe 
Decidí escribir sobre Marilyn en el momento en el que una de mis profesoras de la formación psicoanalítica mencionó el nombre de Ralph Greenson, aquel psiquiatra estadounidense que fuera el psicoanalista de Norma Jeane Mortenson, mejor conocida como Marilyn Monroe. Y es que no es gratuito mi interés en este personaje tan famoso; desde hace muchos años siento una admiración especial a la imagen y trayectoria de Marilyn y, ahora que he indagado un poco más sobre su vida, estoy fascinado, y al mismo tiempo horrorizado, con lo que he encontrado.


El pasado herido de Norma
Norma nació el 1 de junio de 1926 en Los Angeles, USA. Hija de una montadora cinematográfica de nombre Gladys Baker y Edward Mortenson, de quien se separó justo antes de darse cuenta de su embarazo. Gladys tuvo que ser internada en un hospital psiquiátrico pues sufrió fuertes trastornos …